Frankfurt y su Weihnachtsmarkt

Cuando compré mi pasaje para viajar a Frankfurt am Main el diciembre pasado, una de las primeras cosas que pensé fue: voy a poder visitar el Weihnachtsmarkt. Y lo escribo en alemán porque llamarlo de mercado navideño me parece injusto… No por el significado en sí, sino por lo que me transmite la sonoridad de la palabra auf deutsch. ¿Vieron cuando incorporamos en otro idioma una palabra que no usamos o conocemos en nuestra lengua materna y, por eso, queda arraigada sentimentalmente a esa otra lengua? En mi caso, Weihnachtsmarkt es así. Me trae luces, tardes-de-cielo-de-noche, Lebkuchen y Magenbrot, guantes de lana a colores para el frío, un árbol de navidad gigante, angelitos de madera y una taza de Glühwein.

Tradicionalmente, los mercados navideños alemanes nacieron como un lugar de encuentro y abrigo contra el frío durante la época del Adviento. Cada ciudad con su impronta local. Los tiempos cambian y la escala también: hoy en día, hay mercados pequeños, de fin de semana y están los grandes y populares que duran semanas enteras (muchos de ellos se convirtieron en atractivo turístico, tanto a nivel alemán local como internacional). Sin importar la cantidad de personas que los visitan ni el número de tiendas que ocupan el espacio, la esencia perdura: el Weihnachtsmarkt continúa siendo uno de los mayores puntos de encuentro navideño al aire libre para amigos, familia y vecinos en toda Alemania. Y eso es lo que más me encanta.

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El de Frankfurt no es la excepción, recorrerlo es un festival para todos los sentidos. Sus pequeñas tiendas de madera, las mesas altas como centro de una ronda de amigos, el perfume de almendras siendo tostadas y los adornos artesanales de madera para los árboles de navidad. Una de las estrellas de los Weihnachtsmarkt son los famosos Lebkuchen (una “galleta” de especias, similar a un pan de jengibre) en formato de corazón con mensajes grabados en azúcar. Pueden leerse “mi amor”, “príncipe de mi corazón”, “tuyo mi corazón” y otras frases kitsch imperdibles. Y la bebida más conocida es el Glühwein, un vino caliente para calentar el corazón y sobrevivir a las temperaturas bajo cero del diciembre alemán. Son cuadras enteras de puestos, desde la Hauptwache hasta el Römerberg, y cientos de visitantes diarios que lo recorren cada tardecita, una y otra vez.

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Navidad no tiene un significado religioso para mí (soy laica), pero me gusta el encuentro que fomenta y el clima festivo que genera. Y el Weihnachtsmarkt lo lleva a un extremo. ¡Es el ambiente más navideño que conocí en mis casi treinta años de vida! Todo confluye para sentir que brillamos entre guirnaldas de luces a colores, sin importar el tumulto de gente que nos rodea. Lo recorremos con un cono de frutas secas o Magenbrot, si es que no nos tentamos con un crepe de Nutella. Pueden ser las cinco de la tarde, pero sólo vemos una noche cerrada y azulada. Todo tintinea.

 

Algunas informaciones prácticas:

  • Los Weihnachtsmärkte más populares en Alemania son el de Nürnberg, Dresden, Köln, Leipzig, Frankfurt, entre otros. Yo ya visité el de Frankfurt (la última vez en diciembre de 2015), el de Leipzig, Mainz y el de Hofheim (una pequeña localidad en el estado de Hessen). El de Frankfurt es mi preferido y espero algún día poder conocer el de Nürnberg.
  • Generalmente, los mercados más grandes quedan abiertos un promedio de dos semanas, justo antes de Noche Buena. Las fechas van cambiando cada año, siempre en diciembre.

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